La semana pasada, después del tiroteo en Brown, escribí un ensayo para The Eye que incluía una invitación para que la gente compartiera sus propios pensamientos.
Las respuestas fueron extraordinarias.
Llegaron de toda la ciudad: Elmhurst, Fox Point, Mount Hope, el West End.
Algunas ofrecían descripciones de aquel día terrible: desde dentro del Avon Cinema; desde un recorrido en bicicleta por la ciudad; desde el campus de Providence College; desde el otro lado del mundo, en Australia.
Otras eran reflexiones sobre la naturaleza de la “comunidad”, llamados a la acción en materia de control de armas, advertencias contra el impulso de reforzar la vigilancia local, y observaciones llenas de duelo sobre una ansiedad renovada, la desconfianza y el “dolor comunitario”.
Me conmovió lo que la gente escribió. Y me impresionaron su reflexión, su lucidez y su generosidad de espíritu. Me hacen sentir orgulloso de llamar hogar a esta ciudad. (Aunque, para que conste, ya me sentía bastante orgulloso.)
En total hay diez ensayos. Ayudan a documentar un momento de la historia de nuestra ciudad que quizá preferiríamos olvidar. Pero es importante que recordemos.
Espero que, entre otras cosas, estos textos puedan brindar un poco de consuelo a una ciudad —nuestra ciudad— que está de luto.
—Phil Eil
Editor de Readers’ Voices, The Providence Eye





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