Félix Antonio Durán

Félix Antonio Durán nació el 19 de febrero de 1956 en San Francisco de Macorís, República Dominicana. Desde temprana edad se destacó por su inteligencia, amabilidad, dedicación al trabajo y por una voz inconfundible que con el paso de los años se convertiría en una de las características más recordadas por quienes tuvieron el privilegio de conocerlo.

A lo largo de su vida, Félix fue un hombre trabajador y multifacético. En sus primeros años desempeñó diversos oficios, entre ellos la sastrería, profesión en la que desarrolló habilidades que reflejaban su paciencia, disciplina y atención a los detalles. Más adelante, ejerció como profesor de inglés en la República Dominicana, compartiendo sus conocimientos y contribuyendo a la formación de muchos estudiantes.

En junio de 1980, Félix emigró a Queens, Nueva York, donde construyó una vida llena de esfuerzo, dedicación y servicio. Durante muchos años trabajó como Técnico en Radiología (Radiologic Technologist) en el área de la salud, brindando atención y apoyo a innumerables pacientes con profesionalismo y compromiso. También tuvo un gran interés por la tecnología y las computadoras, manteniéndose siempre dispuesto a aprender y mantenerse actualizado.

Félix era ampliamente reconocido por su extraordinaria voz y por su amor a la música, especialmente a la salsa romántica. Su talento vocal era tan notable que, con gran orgullo recordamos cómo obtuvo el segundo lugar en una prestigiosa competencia nacional de canto celebrada en su natal República Dominicana. La música formaba parte esencial de su vida y era una de las maneras en que compartía alegría y conectaba con familiares y amigos. Su pasión por la comunicación también lo llevó a participar activamente como radio operador, actividad mediante la cual estableció amistades con personas de distintas partes del mundo. A través de las comunicaciones radiales cultivó relaciones duraderas y formó parte de una comunidad internacional que apreciaba profundamente.

Uno de los mayores regalos de su vida fue el amor que compartió con su querida esposa, Margarita Mena. Su historia comenzó en San Francisco de Macorís, donde se conocieron desde niños. Lo que inició como una amistad de juventud floreció en una hermosa historia de amor basada en la confianza, la lealtad, el respeto y la compañía. Juntos compartieron innumerables recuerdos y construyeron una vida llena de momentos especiales.

Félix fue padre de Anthony Durán, Giovanni Durán y Cristal Durán. También ocupó un lugar muy especial en la vida de Aris, Yassel, Kimberly, Estarlin y Lizmarly, a quienes amó profundamente como padre. Compartió con ellos momentos inolvidables llenos de cariño, orgullo, enseñanzas y amor familiar. Su presencia, apoyo y dedicación permanecerán para siempre en sus corazones.

Félix deja en el recuerdo a sus queridos hermanos Héctor Durán, Arelis Duran, Rafael Durán y Adelso Durán, con quienes compartió innumerables momentos a lo largo de su vida y un vínculo familiar lleno de cariño, respeto y recuerdos inolvidables.

Félix parte ahora hacia la paz eterna, donde es recibido en el cielo por su amada madre, Leonilda Duran-Pichardo, y su querido hermano, Julio Cesar Duran. Aunque partieron antes que él y dejaron un vacío en la familia, hoy nos reconforta saber que lo esperaban con los brazos abiertos para reunirse de nuevo en amor.

También deja a su querida cuñada, Elsa Durán, quien formó parte importante de su vida y de su familia.

Asimismo, fue un tío muy querido por sus sobrinos y sobrinas, entre ellos Cesar Santana Duran, Elizabeth Durán, Eric Durán, Jessica Durán, Cathy Durán, Lucy Durán, Juan Carlos Durán, Yenniffer Durán, Estefany Durán, Yendell Duran y Roselyn Santana Duran, además de muchos otros familiares y amigos que tuvieron la bendición de compartir su vida.

Félix será recordado por su nobleza, su sentido del humor, su amor por la familia, su pasión por la música, su dedicación al servicio de los demás y por la capacidad única que tenía de crear amistades duraderas dondequiera que iba. Su legado vive en los corazones de quienes lo conocieron, en las historias que compartimos, en los recuerdos que nos dejó y en el amor que sembró a lo largo de su vida.

Aunque hoy lamentamos su partida, damos gracias por el privilegio de haber compartido su vida y su cariño. Su voz, su sonrisa y su recuerdo permanecerán para siempre entre nosotros.

“Aquellos que amamos nunca se van del todo; viven para siempre en nuestros corazones, en nuestras memorias y en el amor que nos dejaron.”

Félix Antonio Durán

19 de febrero de 1956 – Siempre en nuestros corazones

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