Es hora de que Providence – y Rhode Island – se vuelvan nucleares.

Hoy, una oportunidad histórica se balancea frente a todo el país: ser la primera nación en abandonar el petróleo de una vez por todas.

Cualquier nación que descarbonice completamente su red energética se liberará de una economía de combustible global volátil. Quien logre esto primero reclamará el liderazgo y cosechará enormes beneficios en las áreas de resiliencia climática, creación de empleo y prestigio político. Y en los EE. UU., Rhode Island está en posición de liderar el camino.

Providence – y Rhode Island, en general – tienen desafíos. Primero, nuestra economía y mercado laboral son débiles. Segundo, el estado tiene muchos sitios industriales contaminados que nunca han sido remediados. Tercero, tenemos servicios públicos de energía notoriamente malos, con facturas altísimas.

Pero tenemos cualidades maravillosas también. La Agencia Internacional de Energía ha fijado el plazo de 2050 para estar libres de carbono. Esa es la visión: una afluencia masiva de empleos bien remunerados, capital de inversión importado asombroso y un futuro limpio y modernizado. Todo sin ninguna perturbación ecológica. Eso es lo que es posible en un estado pequeño y adaptable. Eso es lo que es posible en una ciudad audaz y creativa. Eso es lo que es posible en Providence.

Want to comment? Click!