Las artes literarias pueden desempeñar un papel crucial en el desarrollo del pensamiento crítico, la inteligencia emocional y el compromiso cívico de los estudiantes. Tina Cane, ex Poeta Laureada de Rhode Island
En una ciudad rica en historia cultural y un vibrante panorama artístico, el estado de las artes literarias en las escuelas secundarias de Providence ofrece un panorama complejo, con sus promesas y sus decepciones. Mientras educadores, estudiantes y organizaciones locales se esfuerzan por impulsar a jóvenes escritores en medio de los ataques a los programas creativos por parte de la actual administración, persisten las preguntas sobre el acceso, el apoyo y la evolución del papel de las artes literarias. Tina Cane, quien fue Poeta Laureada de Rhode Island entre 2016 y 2024, trabaja para fomentar la escritura, la lectura y la poesía en nuestras escuelas.
Acceso y discrepancias en la educación en artes literarias
En las escuelas secundarias públicas de Providence, el acceso a las artes literarias varía drásticamente. Según un informe reciente del Consejo Estatal de las Artes de Rhode Island, el 30 % de las escuelas públicas del estado no cumplen con los requisitos mínimos de acceso a las artes establecidos en el Plan de Educación Básica (PEB) de Rhode Island. Al parecer, la Escuela Secundaria Clásica es la única escuela secundaria pública que cuenta con un periódico y una revista literaria. Las escuelas privadas de la ciudad suelen ofrecer una mayor variedad de oportunidades de escritura creativa. Estas disparidades reflejan un desafío más amplio: ¿cómo garantizar que todos los estudiantes, independientemente de su escuela, origen socioeconómico o edad, tengan acceso a experiencias significativas en artes literarias? Para Tina Cane, fundadora de Writers-in-the-Schools, RI, esta brecha es tanto un desafío profesional como una misión personal. Su organización trabaja para llevar la poesía a las aulas de todo el estado, ofreciendo a los jóvenes escritores la oportunidad de explorar la autoexpresión y el pensamiento creativo.

El aula y más allá
A través de Escritores en las Escuelas de Rhode Island, Cane ha participado activamente en las aulas de Rhode Island, organizando talleres de poesía y residencias con jóvenes escritores de primaria. Como expoeta laureada de Rhode Island, la misión de Cane ha sido llevar la poesía a cada rincón del estado, fomentando la comunidad y la pasión dondequiera que vaya. Exalumna de la escena literaria neoyorquina, Cane ha mencionado en entrevistas anteriores que Rhode Island, y Providence en particular, ofrece oportunidades de colaboración y conexiones más profundas, algo que ella valora.
Fiel a sus convicciones fundamentales, el programa trae escritores profesionales al aula, quienes, con su energía y experiencia, despiertan el intelecto y la imaginación, y apoyan el currículo y fortalecen las habilidades. Los estudiantes aprenden a leer como escritores y a escribir como lectores, además de aprender sobre el proceso, la técnica y el género. Sin embargo, como en la mayoría de las escuelas públicas del país, el acceso a un currículo rico en escritura creativa, poesía y otras artes literarias es limitado. Fuera del aula, el acceso también es un problema. Un proyecto que intentó impulsar en primavera fue el taller para adolescentes “Poesía como testigo de la historia”. Estos talleres buscan brindar un espacio seguro para que los jóvenes escritores exploren sus voces y respondan al mundo que los rodea.
Sin embargo, el transporte, las obligaciones extraescolares, como el trabajo y los deportes, y la falta de concienciación pueden impedir que los estudiantes participen en eventos literarios. Cane señala que, en el taller “Poesía como testigo de la historia”, las inscripciones de adolescentes fueron escasas. “Están ocupados con las tareas escolares, cuidando de la familia. Es difícil llegar a ellos”, dice.
Artes literarias y desarrollo comunitario
A pesar de estos obstáculos, Cane sigue convencida del potencial de la poesía para construir comunidad, especialmente en tiempos de crisis. Su propia experiencia como poeta y educadora le ha demostrado que la autoexpresión creativa puede ser una herramienta poderosa para la sanación y el desarrollo comunitario.
Recuerda una reciente conferencia de escritura en Los Ángeles, donde le recordó la gran comunidad de escritores y creadores de todo el país. “Fue un recordatorio de que no estamos solos”, reflexiona. Pero en Providence, donde Cane se describe a sí misma como “un pez pequeño en un estanque pequeño”, existe una tensión constante entre sentirse aislada y sentir una profunda responsabilidad. Esta responsabilidad no se limita solo a los jóvenes escritores, sino a la comunidad en su conjunto. Cane espera que, al ampliar el acceso a las artes literarias, Providence se convierta en una ciudad donde todos los estudiantes, independientemente de su origen, puedan encontrar su voz y contar sus historias.
Cane también ha buscado implementar programas adicionales para poetas de todas las edades, en particular una serie reciente llamada “Poemas de Almuerzo con Tina Cane: Compartamos el pan y escribamos poemas”. Al igual que otras iniciativas similares, el objetivo es conectar con la comunidad en general, a la vez que busca espacios más específicos de esperanza, creatividad, introspección y alegría.

Recortes Presupuestarios Amenazan las Artes Literarias
La capacidad de Cane para mantener sus programas, tanto en las aulas como en entornos extracurriculares, se ha visto directamente afectada por una ola de recortes de fondos y ataques ideológicos bajo la administración Trump. El apoyo federal a las artes se ha reducido drásticamente, y las subvenciones que antes financiaban sus visitas a las aulas y talleres de poesía se han vuelto más difíciles de conseguir, aunque está buscando nuevas vías de financiación para el otoño. “Las artes siempre son lo primero que se recorta”, explica Cane. “Y no se trata solo de dinero, sino de una mentalidad que considera la creatividad como algo no esencial”. “Miren la historia”, continúa Cane. “Los gobiernos autoritarios siempre buscan primero a los artistas”. Cane reflexionó que restringir la exposición de los estudiantes a la literatura no solo limita su comprensión del mundo, sino que también sofoca su capacidad de pensar de forma crítica y creativa.
Kate Lentz, directora del Centro para el Libro de Rhode Island, filial estatal del Centro Nacional para el Libro de la Biblioteca del Congreso, comentó además sobre estas obstrucciones sistemáticas: “El presupuesto propuesto por el presidente para el año fiscal 2026 desfinanciaría y desmantelaría por completo el Instituto de Servicios de Museos y Bibliotecas (IMLS), [que administra el Centro para el Libro en varios estados] y, si se aprueba tal como se propone, perderíamos el 35 % de nuestro presupuesto operativo, lo cual sería devastador”.

Más allá del trabajo de Cane, aún hay esperanza, especialmente gracias a los persistentes esfuerzos políticos de las organizaciones artísticas de todo el país. En Rhode Island, además de Escritores en las Escuelas, organizaciones como el Centro para el Libro de Rhode Island, LitArtsRI, New Urban Arts, AS220, School One/Write RI y otras abogan por la necesidad de las artes en las escuelas.
Mirando hacia el futuro
¿Qué les depara el futuro a las artes literarias en las escuelas de Providence? Cane imagina una ciudad donde la escritura creativa esté representada al mismo nivel que otras disciplinas académicas, donde los estudiantes de secundaria tengan acceso a mentorías, talleres y vibrantes programas extracurriculares. Ella cree que las artes literarias pueden desempeñar un papel crucial en el desarrollo del pensamiento crítico, la inteligencia emocional y el compromiso cívico de los estudiantes.
Pero para que esta visión se haga realidad, la comunidad educativa de Providence debe seguir abogando por la financiación de las artes literarias, luchar contra la censura y explorar soluciones creativas para llegar a más estudiantes. Cane busca un donante para ayudar a reactivar algunos de los programas suspendidos de su organización, una tarea complicada por la constante lucha por evitar conflictos de intereses. Dichos conflictos se relacionan con la preservación de la subjetividad y la autenticidad dentro del arte, asegurando que la inversión sea estrictamente financiera, no curricular ni creativa.
Por ahora, continúa su trabajo, llevando poesía a estudiantes de todo Rhode Island, aula a aula. Y para los jóvenes escritores que participan en sus talleres, su mensaje es claro: la poesía no es solo una materia de estudio, sino una herramienta para comprender el mundo y una voz para quienes han sido silenciados.
“Tenemos que cuidarnos a nosotros mismos y a los demás”, dice Cane. “Encuentren consuelo y alegría en las palabras que creamos”.
Mientras la comunidad literaria de Providence lidia con estos desafíos, una cosa está clara: las historias, los poemas y las voces de sus jóvenes escritores seguirán moldeando el panorama cultural de la ciudad. La pregunta es si las escuelas, los legisladores y las organizaciones de la ciudad están preparados para apoyarlos plenamente.
Julia Yakirevich es una estudiante de tercer año de secundaria y residente de Providence desde siempre. Es una escritora en ciernes que recientemente publicó su primera colección creativa.






Want to comment? Click!